Programa de educación a distancia ilumina.
Baja visión

Niño con alteraciones visuales manejando la computadora utilizando un ampliador
PROBLEMAS VISUALES Y APRENDIZAJE
Se estima que actualmente 1 de cada 4 niños en edad escolar sufre problemas visuales no diagnosticados, situación que afecta su funcionamiento en la escuela y fuera de ésta, dado que muchas habilidades visuales son necesarias para aprender correctamente en el salón de clases y para manejarse con seguridad e independencia. El mayor porcentaje de lo que el niño aprende en su entorno se procesa a través del sistema visual. Incluso un problema visual de menor importancia interferirá en el desarrollo en general de un niño.
Estimulación visual
La estimulación visual está estrechamente relacionada con favorecer el desarrollo visual, y busca que un niño(a), con alteraciones visuales, se interese por su entorno, quiera explorarlo y saber cómo es.
Un niño con visión normal desarrollará la capacidad de ver de una forma espontánea; sin embargo un niño o una niña con baja visión o debilidad visual, en la mayoría de los casos, no lo hará de forma automática. Para subsanar esta situación, se deberá estructurar un programa de estimulación visual encaminado a desarrollar, las funciones visuales que se encuentran comprometidas.
No atender esta situación significará que el niño o la niña tendrán un desarrollo visual muy por debajo del nivel que le permitiría su problema visual con un tratamiento adecuado. E. E. Faye, médico oftalmólogo especialista en el área de baja visión, dice: “la visión residual debe ser usada al máximo de la capacidad”, lo que desde el punto de vista perceptivo y del aprendizaje significa que, cuanto más se mira y se usa la visión más eficacia visual se logra. Por tanto, la visión es una función aprendida y su calidad puede mejorarse a través de la estimulación visual durante un periodo de tiempo adecuado.
La estimulación visual se produce de forma automática en un niño con visión normal, sin embargo, en un niño con baja visión o debilidad visual se debe estimular para enseñarle a usar el resto visual que le es útil. La habilidad visual que puede alcanzar un niño o una niña con baja visión o debilidad visual no se relaciona necesariamente con el tipo y el grado de pérdida visual. Podemos encontrar dos niños con baja visión semejantes (igual agudeza visual) pero en cada uno su funcionamiento visual puede ser muy diferente, dependiendo del grado de estimulación visual que hayan tenido en su desarrollo.
Con lo anterior en mente, uno de los objetivos de ilumina es brindar programas de estimulación visual acordes a las necesidades visuales que cada uno de los niños o niñas con baja visión o debilidad visual que entren en contacto con nosotros. Nos interesa apoyarlos para dar significado a los estímulos que perciben, de modo que puedan llegar a construir un proceso visual potenciado al máximo que favorezca su desarrollo integral.














