Atención Temprana

Atención temprana

Samantha

Samantha

 

 

El en área de Atención Temprana atendemos a bebés y niños pequeños, de 0 a 4 años, con discapacidad visual.

Los primeros años de vida constituyen una etapa especialmente crítica en el ser humano, ya que en ésta se configuran las habilidades básicas de todas las áreas del desarrollo que posibilitarán una equilibrada relación con el medio circundante.

Los objetivos del tratamiento de Atención Temprana para bebés con ceguera o baja visión son:

- Que los niños pequeños con discapacidad visual alcancen la mejor evolución en todas las áreas del desarrollo. Al hablar de áreas del desarrollo nos referimos a que los infantes con ceguera y baja visión alcancen aprendizajes óptimos en los aspectos: cognoscitivo, psicomotriz, perceptual, de comunicación, lenguaje y psicológico.

- Evitar la aparición de alteraciones asociadas que no tienen origen en la discapacidad visual misma sino que son provocados por la falta de una estimulación adecuada o por dificultades en la relación familiar o social.

- Brindar sostén y orientación a los padres de niños con ceguera o baja visión para que puedan establecer un vínculo sólido con su hijo de manera que favorezcan su desarrollo integral y su constitución como persona.

En ilumina, los bebés concurren al tratamiento de Estimulación Temprana con sus padres y la atención es individual y personaliza ya que cada niño con debilidad visual o ceguera presenta características y necesidades que le son propias.

El Servicio de Atención Temprana consta de dos áreas:

1. Atención Temprana: para bebés de 0 a 2 años, donde el niño ciego o con alteraciones visuales ingresa acompañado de sus padres para recibir estimulación en situaciones de juego y de intercambio con el terapeuta para alcanzar los aprendizajes apropiados en cada etapa evolutiva. Al mismo tiempo los padres participan, preguntan y hablan de sus sentimientos y preocupaciones.

2. Desarrollo del niño pequeño: en esta etapa los bebés ciegos o con debilidad visual, que ya comienzan a ser “niños pequeños” y que van construyendo su yo, ingresan solos al espacio de trabajo, sin sus padres, ya que cuentan con la posibilidad de establecer diálogo y mayor interacción con el terapeuta y con los objetos de conocimiento. De todas maneras el trabajo y comunicación con los padres continúa, ya que ellos son y seguirán siendo un pilar fundamental para el desarrollo de sus hijos con discapacidad visual.

Niño haciendo ejercicios de escritura con el apoyo de un atril

Niño haciendo ejercicios de escritura con el apoyo de un atril

  

Estimulación visual

La estimulación visual está estrechamente relacionada con favorecer el desarrollo visual, y busca que un niño(a), con alteraciones visuales, se interese por su entorno, quiera explorarlo y saber cómo es.

Un niño con visión normal desarrollará la capacidad de ver de una forma espontánea; sin embargo un niño o una niña con baja visión o debilidad visual, en la mayoría de los casos, no lo hará de forma automática. Para subsanar esta situación, se deberá estructurar un programa de estimulación visual encaminado a desarrollar, las funciones visuales que se encuentran comprometidas. No atender esta situación significará que el niño o la niña tendrán un desarrollo visual muy por debajo del nivel que le permitiría su problema visual con un tratamiento adecuado.

E. E. Faye, médico oftalmólogo especialista en el área de baja visión, dice: “la visión residual debe ser usada al máximo de la capacidad”, lo que desde el punto de vista perceptivo y del aprendizaje significa que, cuanto más se mira y se usa la visión más eficacia visual se logra. Por tanto, la visión es una función aprendida y su calidad puede mejorarse a través de la estimulación visual durante un periodo de tiempo adecuado.

La estimulación visual se produce de forma automática en un niño con visión normal, sin embargo, en un niño con baja visión o debilidad visual se debe estimular para enseñarle a usar el resto visual que le es útil.

La habilidad visual que puede alcanzar un niño o una niña con baja visión o debilidad visual no se relaciona necesariamente con el tipo y el grado de pérdida visual. Podemos encontrar dos niños con baja visión semejantes (igual agudeza visual) pero en cada uno su funcionamiento visual puede ser muy diferente, dependiendo del grado de estimulación visual que hayan tenido en su desarrollo.

Con lo anterior en mente, uno de los objetivos de ilumina es brindar programas de estimulación visual acordes a las necesidades visuales que cada uno de los niños o niñas con baja visión o debilidad visual que entren en contacto con nosotros. Nos interesa apoyarlos para dar significado a los estímulos que perciben, de modo que puedan llegar a construir un proceso visual potenciado al máximo que favorezca su desarrollo integral.

PROBLEMAS VISUALES Y APRENDIZAJE

Se estima que actualmente 1 de cada 4 niños en edad escolar sufre problemas visuales no diagnosticados, situación que afecta su funcionamiento en la escuela y fuera de ésta, dado que muchas habilidades visuales son necesarias para aprender correctamente en el salón de clases y para manejarse con seguridad e independencia. El mayor porcentaje de lo que el niño aprende en su entorno se procesa a través del sistema visual. Incluso un problema visual de menor importancia interferirá en el desarrollo en general de un niño.